No te vamos a mentir, esta fuente de alimentación tan nutritiva, también está plagada de problemas que derivan en determinadas consecuencias, ¿descubrimos cuáles son?

Falta de regulación en España

Saciar nuestro paladar con insectos, es una realidad que experimenta gran parte del planeta, pero en España no existe una regulación propia en relación al consumo de insectos. Esto quiere decir que la venta de los mismos está prohibida para el consumo humano dentro de la Unión Europea.

La consecuencia de este hecho, es lo complicado que es para el consumidor español, encontrar restaurantes con platos que incluyan estos bichitos tan saludables, por lo que genera un parón en las inquietudes y curiosidades alimenticias humanas del territorio español.

Carencia de aceptación social

Los insectos son algo habitual en la dieta de más del 80% de culturas en el mundo. En cambio, en la que nosotros hemos crecido los insectos son considerados plagas, síntomas de suciedad, portadores de enfermedades o, en cualquier caso, una especie desagradable que debemos eliminar.

En consecuencia, nunca se comienza del todo a considerar los insectos desde un punto de vista ecológico, económico, de salud y de sostenibilidad a nivel mundial. Por lo que, el rechazo que produce, ser más fuerte que cualquiera de todos sus beneficios. La pregunta es ¿seremos capaces de vencer algún día todos nuestros prejuicios?

Riesgo de infecciones

¡No se conocen casos de transmisión de enfermedades o parasitoides a humanos derivados del consumo de insectos cuando son manipulados en las mismas condiciones de higiene que cualquier otro alimento!

No obstante, pueden generarse algunas alergias comparables a las de los crustáceos, pero en comparación con los mamíferos y las aves, los insectos poseen un riesgo menor de transmisión de infecciones zoonóticas.

Es cierto que es un tema a investigar a fondo, pero la realidad hoy se conoce, es que el propio ganado y la fauna que consumimos en la actualidad, actúa con más riesgo infeccioso, que los propios nutrientes de insectos que no consumimos.

No apto para todos los públicos

Desde la creación de nuevas recetas y menús en los restaurantes hasta el diseño de nuevos productos alimenticios, el sector de la alimentación desempeña un importante papel a la hora de consolidar la idea de los insectos como alimentos. Los profesionales de la industria alimentaria, incluidos los chefs, experimentan con los sabores de los insectos.

En consecuencia, dirigen sus creaciones principalmente, a personas que experimentan con la comida y no al consumidor de a pie. Un obstáculo importante para el sector alimenticio por falta de individuos curiosos y/o con mentes abiertas para experimentar con los alimentos.

¿¡Por qué no formar parte de los valientes y curiosos que experimentan el buen probicho!?

Seguimos sin querer mentirte. Esta fuente de alimentación tan nutritiva, se encuentra con problemas que derivan en determinadas consecuencias, ¿descubrimos cuáles son?

 

Altos precios, producción a pequeña escala, medios de comunicación desinteresados

La entomofagia no ha captado la atención de:

  • Los medios de comunicación,
  • Las instituciones de investigación,
  • La mayoría de chefs españoles por falta de demanda, y
  • Otros miembros de la industria alimentaria.

Este hecho se debe a la prohibición del consumo de insectos dentro de la Unión Europea.

En cambio, en otros países de occidente, no solo es habitual el consumo de esta especie, sino que además, algunos concretos como: la oruga de la mariposa emperador en África del sur y los huevos de hormiga tejedora en el sureste de Asia, son la delicatessen de la casa y pueden alcanzar precios elevados, y considerarse un manjar exquisito.

Por otro lado, concretamente en España, la actividad empresarial y formal relativa a la cría de insectos sigue siendo lógicamente, reducida. Es cierto que están surgiendo iniciativas que tienen en cuenta el potencial de los insectos como alimentos y piensos, pero la cría de insectos se sigue realizando a pequeña escala, en granjas familiares que destinan sus mercados a países fuera de Europa hasta que el cambio legal se establezca para este enero de 2018.

Escasez de conocimiento humano

Comer insectos no significa ingerir esta especie tal cual la encontramos por la naturaleza. Cada bichito es procesado y cultivado para conseguir que sea un alimento nutritivo. Ciertamente, aunque este hecho nos produzca repelús, más de una vez nos hemos alimentado de ellos al morder una manzana o comer una ensalada.

Pero para que los insectos sean comestibles, deben reunir una serie de condiciones y pasar una serie de procesos, con intención de convertirse en un ingrediente visible o no visible para que resulten apetitosos y combatir así, la idea preconcebida de su sabor y textura.

Además, la crianza de los mismos, debe poseer unas garantías alimenticias para el consumidor. De lo contrario, corremos el riesgo de sufrir alergias, intoxicaciones y envenenamientos.

Presión humana

Si no existe una cultura de la entomofagia en ciertos países, parece que deba crearse.

De los países de occidente ya vienen influencias de dietas que afectan a las decisiones en materia de alimentos y de consumo de insectos, generando en la mayoría de la población española desprecio o rechazo.De hecho, en muchos países consideran esta especie como aperitivo antes de cualquier comida, lo cual puede resultar para muchos países de la Unión Europea, incómodo hasta pensarlo.

Puede ser que el hecho de que la historia demuestre que los modelos de dieta son susceptibles a cambiar rápidamente, (sobre todo en un mundo tan globalizado),genere una barrera en el individuo español ante cosas tan innovadoras como esta, y que la inculcación alimenticia de los países de occidente hacia nosotros, haya llegado a sus topes.

De todas formas, la rápida aceptación del pescado crudo en forma de sushi  incluso en los países más tradicionales en alimentación humana, abre la posibilidad del comercio y del consumo urbano de insectos más pronto de lo que pensamos en nuestro país.

Falta de Garantía en la seguridad alimenticia

Los expertos aún deben conocer el potencial de los insectos como alimentos y piensos para poder garantizar su seguridad alimenticia. Por ello, aún quedan evaluaciones profundas que realizar sobre el ciclo de vida de las especies de insectos para compararlas con otras, y también con otras fuentes convencionales de alimentación y piensos. Esto se debe a la necesidad de conocer en su totalidad, los beneficios y cualidades exactas,capaces de aportar esta especie casi aún parece que desconocida.

En consecuencia a la carencia de ampliación de los datos sobre el valor nutritivo de las especies de insectos comestibles y su contribución a la salud humana y animal, provoca que siga aumentando el rechazo del ser humano hacia este, como aporte saludable.

Además, en cuanto a la legislación tampoco existe el desarrollo de un marco normativo y de códigos voluntarios que regulen la condición de los insectos como alimentos y piensos a nivel nacional, por lo tanto, ¿cómo vamos a curtirnos en educación sobre las ventajas de la entomofagia y/o cómo vamos a integrar los insectos en nuestra dieta, sino existe unas bases de acepte, apruebe y corrobore la eficacia del consumo de insectos como complemento alimenticio?

Empieza antes que España y no te prives en otros países hasta su próxima regulación, del ¡buen probicho!

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